Historia

La idea de un instituto de formación profesional e investigación de las Naciones Unidas surgió por primera vez en una resolución de la Asamblea General de 1962 (resolución 1827 (XVII) del 18 de diciembre de 1962). La creación de UNITAR en 1963 se realizó tras la recomendación del Consejo Económico y Social de la Asamblea General, quien encomendó al Secretario General el establecimiento de un Instituto de las Naciones Unidas para Formación Profesional e Investigaciones como órgano autónomo dentro del sistema de las Naciones Unidas (resolución de la Asamblea General 1934 (XVIII) del 11 de diciembre de 1963).

La creación de UNITAR se dio en el momento más oportuno de la historia de las Naciones Unidas. Desde 1960 se habían adherido a la ONU 36 Estados, incluidos 28 Estados africanos. La ola de descolonización sin precedentes fue un logro en la historia de la Organización. Sin embargo, al mismo tiempo creó una necesidad vital de asistencia, ya que casi todos los Estados de reciente independencia no tenían la capacidad para formar a sus jóvenes diplomáticos. Es por ello que el Instituto se esforzó por satisfacer esa necesidad conforme a su Estatuto.

UNITAR comenzó sus operaciones en marzo de 1965. Originalmente, la sede del Instituto se encontraba en Nueva York y su oficina europea en Ginebra. La primera oficina (todavía conocida como “el edificio UNITAR”) se ubicaba en la Primera Avenida cerca de la sede de las Naciones Unidas, hasta que fue vendida por razones financieras. En 1993, la sede de UNITAR fue trasladada a Ginebra.

Al principio, las funciones de UNITAR incluían: realizar programas de formación en el área de la diplomacia multilateral y la cooperación internacional para diplomáticos acreditados en las Naciones Unidas y funcionarios nacionales; implementar una gran variedad de programas de formación sobre el desarrollo económico y social, y asegurar la coordinación con las organizaciones de las Naciones Unidas a la vez que fortalecer la cooperación con instituciones académicas. Asimismo, el Instituto tenía como misión realizar investigaciones para mejorar los resultados de sus programas de formación a través del desarrollo de herramientas y métodos de formación. En un principio, el programa de investigación del Instituto se centró en tres áreas principales: asuntos institucionales de las Naciones Unidas; asuntos de paz y seguridad, y asuntos económicos y sociales.

La visión de formación del Instituto, formada por sus cuatro primeros Directores Ejecutivos —originarios de Estados africanos con reciente independencia— se desarrolló en base a las necesidades y prioridades de los países beneficiarios. Su enfoque ha sido la clave para el crecimiento y diversificación de los programas e investigaciones a lo largo de los años, incluso a pesar de sus problemas financieros. El Instituto estaba destinado a convertirse en un importante instrumento para los países en desarrollo y los países en transición para acceder a soluciones pragmáticas, mediante la investigación práctica de políticas para tratar asuntos de gestión emergentes.

Los directores de UNITAR siempre han tenido como prioridad adaptar continuamente la calidad de los contenidos al pensamiento vanguardista sobre los desafíos más apremiantes a los que se enfrentan los gobiernos nacionales y sus homólogos internacionales. Las universidades más importantes, funcionarios públicos con experiencia y profesionales expertos —incluidos funcionarios de alto rango de las Naciones Unidas ya retirados— garantizaban la importancia de los programas de formación y las publicaciones. Los programas de formación, basados en las instituciones nacionales, tenían como objetivo aportar una contribución duradera al desarrollo nacional. En un punto dado de la historia, UNITAR podía ofrecer programas tan diversos como para apoyar a Omán en la construcción de una escuela de diplomacia; a Angola para la restructuración de su Ministerio de Asuntos Exteriores con el fin de abordar mejor las economías de libre mercado, o a Malta para la formación de sus futuros negociadores multilaterales.

En la incertidumbre a comienzos del siglo XXI, cuando los analistas predicen la crisis del multilateralismo y anticipan su renacimiento, el mandato y los propósitos de UNITAR son aún más importantes. Desde la gobernanza medioambiental a la gestión de los derechos de propiedad intelectual en las negociaciones comerciales; desde el mantenimiento de la paz en situaciones previas al despliegue a la reforma de las Naciones Unidas, UNITAR está a la vanguardia para asistir en asuntos apremiantes. A la vez que aprovecha el complejo y diversificado conjunto de los desafíos internacionales, el Instituto se esfuerza por ofrecer tecnologías de aprendizaje que respondan a las necesidades permanentes de formación de los funcionarios de los Estados Miembros de las Naciones Unidas e instituciones subnacionales o no gubernamentales.

Durante las últimas décadas, UNITAR ha adquirido una especialización única acumulando experiencia, conocimientos y capacidades para diseñar e implementar una gran variedad de actividades de formación. El tamaño reducido del Instituto y su independencia dentro del sistema de las Naciones Unidas le permite responder con un alto grado de flexibilidad a los nuevos desafíos en el ámbito de la formación y la investigación.

El enfoque pragmático y práctico de formación ha demostrado ser el camino correcto para el Instituto. UNITAR ha aumentado continuamente el número de sus programas de formación y ha establecido con éxito una cooperación institucional sólida, dos tendencias que marcarán el trabajo del Instituto en el futuro.